De Ledoux a Le Corbusier. Origen y desarrollo de la arquitectura autónoma (Emil Kaufmman).

Resumen completo y breve comentario crítico del libro. 10 Páginas.

Extracto del documento

De Ledoux a Le Corbusier

Origen y desarrollo de la arquitectura autónoma


El libro de Emil Kaufmann se estructura en cuatro partes más un prólogo escrito por Hubert Damisch, a continuación voy a realizar un comentario de la obra;

PRÓLOGO




El ensayo llegó en un momento muy oportuno y se establecía como una obra de actualidad con un cierto aire de panfleto que tenía por objeto buscar las raíces del movimiento moderno, indagar en el origen y en el desarrollo de la arquitectura autónoma como bien indica el título de la obra. Es una obra que en mi opinión resulta muy pedagógica, de vital importancia para entender bien el origen de la arquitectura moderna y del papel fundamental que tiene la obra del gran arquitecto Ledoux como paradigma de la ruptura que supone pasar de los cánones del Barroco a la nueva arquitectura. Así pues Kaufmann intenta darse a si mismo una explicación del origen de la arquitectura moderna más allá de Le Corbusier, buscando estos comienzos a finales del siglo XVIII.

La obra está escrita también en un momento convulso de la historia, una época en la que el nazismo triunfaba en Alemania, en ciudades como Berlín y Munich, acompañado de un pretendido neoclasicismo, ante el cual acababan de sucumbir vanguardias debido al chantaje y la histeria de la política. Kaufmann sin embargo hizo gala de su imperturbabilidad ante las presiones ambientales.

Kaufmann quiere resaltar la continuidad que existe desde la arquitectura revolucionaria de Ledoux hasta Le Corbusier

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Entre los aspectos que Kaufmann destaca para completar el perfil humano de la persona que fue Ledoux, encontramos su completo rechazo por la guerra y la caza así como su profunda admiración hacia la mujer, a la que dedica un himno en su escrito de arquitectura. Destaca un poco más adelante el autor el desdén por la mediocridad que profesaba Ledoux. Con todo esto era muy justo y no dejaba de reconocer el mérito que podían tener otras personas aunque abarcaran otro tipo de tendencia distinto al suyo, así elogiará los edificios de Jacques-Ange Gabriel para la Place de la Concorde.
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Dentro de los representantes de la arquitectura revolucionaria ( además de Ledoux con sus Barrières) encontramos a Jean Jacques Lequeu con sus proyectos fantásticos o a Etienne Louis Boullée. Como dice el propio Kaufmann (pag. 52) “Mientras que el Barroco era la expresión de sentimientos desatados e ilustraba la pasión del hombre, la arquitectura revolucionaria pretendía impresionar por la potencia de las masas, por la fuerza de las formas.”

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Una cualidad que merece la pena destacar en los proyectos de Ledoux era el llamado jeu des masses, al que su autor aspiraba por encima de todo. De hecho el principio de esta idea, como indica Kaufmann, se corresponde con la base de nuestro construir actual como lo expone Walter Gropius en el primer libro de la Bauhaus, “Variabilidad del mismo tipo fundamental mediante el cambio de cuerpos adicionales sobre células espaciales repetitivas”. Sorprende la concordancia que se establece entre la obra final de Ledoux y las formas arquitectónicas del siglo XX.
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